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Por la unidad de la izquierda y el clasismo

La Izquierda y los sindicatos tendremos que organizar una movilización popular generando una presión política que arranque el 6% para la educación y derrote los intentos de rebaja salarial de las patronales y el gobierno.

Al mismo tiempo, debemos luchar para eliminar las AFAPS, cuyo único beneficiario son las empresas financieras, que con el aporte de los trabajadores obtienen grandes ganancias mediante el lucro y la especulación financiera. Esto no tiene su contrapartida en las jubilaciones de los trabajadores -que percibirán magros ingresos- y perjudica el sistema de Seguridad Social en su conjunto.

Es una vergüenza el cuento de “ajustar el cinturón” con el Pueblo, mientras le regalan millones de dólares en exoneraciones de impuestos a UPM, a las grandes cadenas de supermercados, o peor aún, a los juegos de azar. Mientras se exonera fiscalmente a los grandes capitales se alienta a la baja salarial con la excusa de mantener el empleo.

Sin embargo, a pesar de estos beneficios, un conjunto significativo de empresas ha cerrado sin que el gobierno hiciera esfuerzos serios para mantener las unidades productivas. El caso más notorio fue FRIPUR, donde quedaron 900 trabajadoras en la calle. Esa patronal estaba muy endeudada con el Estado y ni siquiera le cobraron, después desviaron su capital para instalar parques eólicos, y ahora con los fondos obtenidos mediante préstamos del BROU a FRIPUR le venden energía a la UTE.

Por otro lado, es lamentable todo lo que ofrece el gobierno para que se instale la tercera planta de celulosa. Esto es una muestra de en qué dirección empieza a “ajustar” este gobierno.

Por eso debemos ser muy claros en afirmar que estas exoneraciones son impuestos que nos cobran a los trabajadores, para no cobrárselos a los Monopolios Imperialistas que vienen a extraer la riqueza de nuestra tierra. La existencia de estos privilegios impositivos y de las Zonas Francas es contraria a las necesidades e intereses de nuestro Pueblo.

Estamos completamente en contra de los discursos hipócritas “a-partidarios” funcionales al statu-quo, que pretenden disociar el debate político del movimiento obrero para desarmarlo y dejarlo a merced de los patrones. Nosotros venimos a impulsar un debate sobre cómo enfrentar más eficazmente el avance reaccionario que viene por la restauración de los gobiernos de derecha en toda América Latina.

Nuestra propuesta política para los trabajadores y nuestro pueblo es bien clara: vamos a disputar la candidatura a la presidencia de la Unidad Popular hacia las elecciones internas del año que viene para levantar un programa que reagrupe a la Izquierda, sin sectarismos ni auto-proclamaciones estériles, en octubre de 2019 vamos a contribuir a que se fortalezca la bancada de la UP, por una izquierda antiimperialista que no se someta a la disciplina partidaria de la socialdemocracia del FA, y en noviembre vamos al balotaje a dar la pelea frontal contra la reinstauración de la derecha en el gobierno que quiere el imperialismo para nuestro país.

Los gobiernos Progresistas y sus límites

Si bien la política económica de Astori no tiene variaciones sustanciales con el pensamiento hegemónico de las clases dominantes en esa disciplina, tampoco hay que perder de vista las importantes diferencias con los gobiernos blancos y colorados, ya que los gobiernos progresistas desarrollaron políticas sociales disminuyendo la pobreza extrema, revalorizando salarios en importantes áreas de la producción e incluyendo al consumo a capas que estaban por fuera. Hicieron esto pero sin afectar a los intereses de la oligarquía.

La base material que permitió eso fue la mejor década de toda la historia económica de la región, en cuanto al valor de sus principales rubros de exportación.

Esa base material no existe más y para seguir con esas políticas sociales hay que meterse con los intereses de la oligarquía.

El llamado “fin de los ciclos progresistas” no es solo un vaivén de la democracia que alterna partidos en el gobierno, sino que es la manifestación política de las clases  económicamente dominantes, oligárquicas, que han detentado históricamente el poder económico en la región, que ante un escenario de crisis internacional y devaluación de precios no quieren ver disminuidas sus ganancias y presionan para instrumentar reformas laborales y de seguridad social, devaluaciones, tarifazos y recortes presupuestales.

En nuestro país, si bien hay una tendencia a instrumentar estas medidas, los gobiernos del FA han procurado moderar estas reformas radicales que exige la oligarquía representada por el gran empresariado industrial, los grandes importadores y el sector agro-exportador uruguayo asociado al capital financiero.

En los países vecinos se instalaron gobiernos derechistas autoritarios como los de Macri y Temer y también en el Uruguay hay posibilidades de un triunfo de la derecha en las próximas elecciones.

Ante este panorama es posible ver que existe una diferencia fundamental entre los gobiernos del FA y los de la derecha. Mientras que la derecha pretende imponer la “mano dura” a la movilización sindical e instrumentar a rajatabla el programa de reformas neoliberales ensayadas en la región, el gobierno del FA ha procurado ser cauto con la aplicación de estas recetas, que aniquilan las conquistas de los trabajadores.  Si intentara hacerlo, tendría consecuencias que políticamente no podría sostener.

Algunos hechos puntuales, tales como declaraciones de esencialidad, muestran los límites del progresismo frente al conflicto social, donde la derecha expresa con claridad su programa de recortes y represión anti sindical, para prometer “competitividad” rebajando salarios. Haciendo lo mismo que hicieron los gobiernos progresistas de Argentina y Brasil que fueron relevados por la Derecha, la perspectiva es que este gobierno también será sustituido por la Derecha.

La “construcción” paralela

En la realidad de la Izquierda Uruguaya existe una diferencia evidente entre quienes piensan que hay que ACATAR la Disciplina Partidaria del Liberalismo Progresista, la Socialdemocracia dentro del Frente Amplio, y quienes por el contrario pretendemos reunificar a la Izquierda en la Unidad Popular.

Pero para que esta realidad fuera evidentehubo que desarrollar un proceso políticoque nunca hubiera podido ser sustituido por una expresión de intenciones: primero el Frente Amplio mostró sus límites en el primer gobierno de Tabaré Vázquez y luego la táctica de “recuperarlo desde adentro” fracasó también en el gobierno, luego de lograr ganar en 2009 la interna con Mujica.

En 2014 la Unidad Popular lograría ingresar al Parlamento porque la práctica demostró el fracaso de la táctica de “recuperar al Frente Amplio desde adentro” con un Presidente “Tupamaro”.

Por el contrario, en el movimiento obrero uruguayo no existeuna tendencia a la ruptura gremial con el PIT-CNT, no hay sindicatos que se hayan declarado “autónomos” y debatan sobre la posibilidad de reunificarse en una nueva central sindical; lo que hay es un invento de un grupo minoritario de activistas que no ha logrado la conducción gremial en ningún sindicato, pero se empeña en inventar “sellos” con nombres de “sindicatos” gremialmente vacíos, pretendiendo sostener una “central” paralela que no existe.

Lo que sí existe dentro del PIT-CNT son Agrupaciones Clasistas que dirigen varios sindicatos y le disputan las conducciones a la socialdemocracia frenteamplista. Es justamente a estas agrupaciones a las que dividen los intentos de construcción “paralela”, restándole fuerzas a los agrupamientos sindicales combativos.

Por estas razones, a pesar de tener un discurso de pretendida “ruptura” con el reformismo y la socialdemocracia, estos intentos sólo contribuyen a aislar a la izquierda de la militancia clasista del movimiento obrero y es objetivamente funcionala los intereses del Gobierno dentro de los sindicatos.

Sin doble discurso

Nosotros vamos al 1° de mayo del movimiento sindical que existe en nuestro país: el Acto del PIT-CNT.

Consideramos una incoherencia política la convocatoria a asistir a “los dos actos” que realizan algunas agrupaciones y/o autodenominada “corriente” que militan en los sindicatos del PIT-CNT.

Tampoco queda lugar para el doble discurso, ya que por segunda vez consecutiva el acto paralelo del 1° de mayo se convoca abiertamente por la “central” paralela sin utilizar rodeos, como cuando se autodenominaba acto “clasista” soslayando el sujeto convocante.

Lamentamos que haya compañeros que en el momento político en que la derecha reaccionaria envalentonada por los triunfos de Argentina y Brasil más arremete en nuestro país, se opten por sumarse a un “acto” convocado por una entidad fantasiosa sin ningún peso gremial, en vez de respaldar a las agrupaciones clasistas del movimiento obrero.

Desde nuestro punto de vista la izquierda debe homenajear a los Mártires de Chicago junto al PIT-CNT, clarificando y ofreciéndole su posición política al movimiento obrero, rompiendo el aislamiento, que siempre es funcional a los patrones, para hacer realidad efectiva la Unidad de los que Luchan.

Nos oponemos a la devaluación que piden los “auto convocados”

Los Latifundistas le han puesto su fisonomía política reaccionaria al discurso de las movilizaciones “del campo”. En vez de levantar las reivindicaciones concretas de pequeños, medianos productores rurales y comerciantes del interior, levantan las consignas de la Derecha Reaccionaria.

Los Latifundistas Oligarcas exportadores de los grandes monocultivos del agro negocio (Soja, Arroz y demás productos transgénicos que se producen para exportar) son los que quieren la Devaluación, porque ellos venden sus productos en Dólares.

Quieren una Devaluación abrupta, “de golpe” que licue los salarios de sus empleados “costo de producción”. Se aprovechan de las penurias económicas de los pequeños productores que se ven obligados a venderles sus tierras, pero que a su vez los utilizan para reclamarle la Devaluación al gobierno con eufemismos tales como “atraso cambiario” y “falta de rentabilidad”.

Nosotros no tenemos por qué costear los malos resultados de la “timba” de los Sojeros, que se vinieron a comprar y arrendar tierras a Uruguay, escapando de las detracciones del gobierno peronista de Argentina.

Si los pequeños y medianos Productores Rurales (que dependen del mercado interno uruguayo) y los pequeños comerciantes del interior quieren dejar de fundirse pagando por lo que deberían afrontar los Latifundistas, tienen que levantar un programa de reivindicaciones que los una con el resto de sus hermanos del Pueblo, y fundamentalmente con la Clase Obrera, porque sus enemigos no son ni los asalariados ni los pobres que tienen que acogerse a los planes asistenciales del MIDES.

El Movimiento Ruralista dirigido por los Latifundistas está a favor de la Ley de Riego impulsada por el arrocero Tabaré Aguerre y el ministro Danilo Astori.

El posicionamiento político a favor de este Referéndum contra la Ley de Riego impulsado por FFOSE. FUCVAM, la FEUU y el PIT-CNT, junto a otras organizaciones sociales y políticas, es la frontera que tienen que cruzar los Pequeños y Medianos Productores Rurales para Romper Políticamente, en forma definitiva, con los Latifundistas que los quieren expropiar.

 

Desde Izquierda Unida presentamos la candidatura a Presidente de la República de Néstor Gurruchaga para las elecciones internas de 2019 en la Unidad Popular. Por una conducción política que reagrupe a TODA la Izquierda Antiimperialista, sin sectarismo, sin divisionismo y sin el lastre de la “disciplina partidaria” que el Liberalismo Progresista y la Socialdemocracia le imponen al Frente Amplio.

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