Declaración

Declaración de Izquierda Unida

En Izquierda Unida confluimos compañeros militantes de la Agrupación pro UNIR, ex integrantes del Movimiento Avanzar e independientes.

Hemos decidido organizarnos en función de un programa y un método de construcción para la Unidad de la Izquierda uruguaya, porque consideramos imprescindible expresar otra orientación política en la Unidad Popular.

Nuestro Programa:

Reivindicamos el programa histórico de la izquierda antiimperialista y el movimiento obrero expresado en la década del 60 por el Congreso del Pueblo, del que la Unidad Popular, con su programa hoy es continuadora, por la Liberación Nacional y el Socialismo.

Situación actual

Los gobiernos Liberales-Progresistas y Socialdemócratas en América Latina no están siendo sustituidos por procesos revolucionarios, sino por gobiernos derechistas y reaccionarios, como el de Mauricio Macri en Argentina y el de Michel Temer en Brasil y, en este último caso,  hasta con expresiones Fascistas, como el caso de Jair Bolsonaro en Brasil (militar, diputado federal y precandidato a la Presidencia de dicho país por el Partido Social Liberal), respaldando al gobierno golpista de Temer. Bajo este gobierno se están dando determinados acontecimientos, tales como la intervención militar en varios Estados de ese país, el asesinato impune de la Concejal opositora Marielle Franco (PSOL) y las amenazas de los militares del Ejercito Federal de Brasil, como las declaraciones del Gral. Luiz Gonzaga Schroeder y las del Comandante en Jefe Gral. Eduardo Villas Boas, en vísperas del pronunciamiento del Tribunal Supremo Federal de Brasil que se expedía sobre el recurso de habeas corpus solicitado por la defensa del ex presidente Lula para evitar su prisión, que marcan un avance represivo preocupante.

En este marco, nosotros consideramos que es necesario unir a Toda la Izquierda Uruguaya para enfrentar el avance reaccionario que también se viene en nuestro país.

Necesitamos unir tres vertientes de la Izquierda Antiimperialista de nuestro país: la que se expresa en la Unidad Popular, la que se expresa en el voto nulo, en blanco o la abstención (NBA), por ejemplo, bajo la consigna “Votamos Luchar” y una minoría de izquierda que aún queda en el Frente Amplio.

En esta coyuntura, sólo es posible organizar políticamente a esas tres vertientes de la izquierda, en la Unidad Popular, porque es la misma donde se organizan el mayor número de agrupaciones, militantes antiimperialistas y socialistas de nuestro país, sin la hegemonía centrista del liberalismo progresista.

Pero para lograr esa unidad tenemos que enfrentar serios problemas de un sectarismo que es funcional a la adaptación al avance de la derecha, adentro de la Unidad Popular.

Hay dos ideas que son un grave problema para el desarrollo de la Unidad Popular:

1- “El Frente Amplio es el enemigo principal”.

2- “Un gobierno de derecha va a generar mejores condiciones para el crecimiento de la izquierda” (la idea de “cuanto peor mejor”).

Bajo esas dos premisas, se han cometido errores políticos que debemos corregir:

1- A la luz de los hechos acontecidos en los países hermanos no se puede seguir sosteniendo que los gobiernos progresistas “son lo mismo” que los gobiernos reaccionarios de derecha. Volver a sostener desde la izquierda un discurso de pretendida neutralidad frente al avance reaccionario lo favorece objetivamente y constituye una adaptación política que no estamos dispuestos a avalar.

2- Hay que luchar por la unidad del clasismo dentro del movimiento sindical realmente existente (PIT-CNT que nucléa a más de 400/500 mil trabajadores), sin caer en la trampa del divisionismo que sólo favorece a las direcciones reformistas al servicio de la socialdemocracia.

3- La Unidad Popular no puede volver a quedar vinculada en su conjunto, como en marzo de 2016, en las elecciones de los representantes sociales del BPS, por el respaldo por parte de algunos de sus grupos en la conformación de una alianza entre la Coordinadora de Jubilados (donde tenían peso preponderante militantes de la UP) con exponentes orgánicos del Partido Nacional y Colorado, lista encabezada por un activista vinculado a la Secretaria de Asuntos Sociales del Partido Nacional.

4- Respaldamos decididamente todas las medidas de lucha de los sindicatos de la Educación, integrantes de la CSEU – PIT-CNT por aumentos salariales y aumento del presupuesto para la enseñanza, desvinculándonos explícitamente de cualquier tipo de llamado por entidades anti gremiales a no acatar esas medidas de lucha, como el realizado en diciembre de 2016 por el STE-CSGU.

5- Nosotros vamos al Acto del 1º de mayo organizado por el PIT-CNT, no compartimos la participación en “actos paralelos” ni el 1º de mayo, ni el día previo al día internacional de la mujer trabajadora.

6- Apoyamos sin vacilaciones la lucha contra la impunidad que llevan adelante las organizaciones de familiares y víctimas del terrorismo de estado, por eso participamos en la marcha del 20 de mayo y lo expresamos abiertamente.

7- Estamos en contra de los privilegios jubilatorios de los altos mandos de la Dictadura Fascista, garantizados por la Caja Militar y nos manifestamos abiertamente a favor de su Reforma. También manifestamos nuestra discrepancia con el voto en noviembre de 2017, por parte de la UP en el Parlamento en contra del impuesto a las grandes jubilaciones militares.

8-  Manifestamos nuestra discrepancia en la UP acerca de la valoración positiva que se hizo por parte de grupos políticos y compañeros referentes de la misma, en relación al movimiento de los llamados “auto convocados”. Y con la  presencia del diputado de la Unidad Popular y de su anterior candidato a Presidente de la República, así como de otros compañeros, en un acto organizado por la Oligarquía Latifundista en Durazno.

Para Luchar seriamente por la Unidad de la Izquierda tenemos que superar estos errores, y fundamentalmente las premisas ideológicas de las que parten.

En el sector de la izquierda que se expresa en el voto NBA bajo la consigna “Votamos Luchar”, consideramos un error político la promoción de dicho posicionamiento electoral, que NO va acompañado de ningún planteo alternativo consistente de unidad en la lucha en otros terrenos estratégicamente más importantes que el electoral, subestimando, además, la expresión de esa unidad en ese terreno, que tiene importancia en la realidad de hoy.

Se plantea así una falsa contradicción entre “la política partidaria” tal como se organiza en el sistema electoral burgués y la “lucha social”, como si esta última no se diera en el mismo marco capitalista que la primera.

Ningún triunfo de la lucha popular es posible sin organización política para unir todo lo que es necesario unir y aislar al enemigo principal correctamente identificado.

Entre los compañeros de izquierda que aún tienen esperanzas en “un giro a la izquierda” dentro del Frente Amplio hay que rivalizar ideológicamente contra esas falsas expectativas, explicando que bajo la conducción del Liberalismo Progresista de referentes como Nin Novoa, Astori o Xavier, o Socialdemócratas como Mujica, Olesker o Moreira, ya no es posible obtener una sola conquista a favor de los de abajo.

Por el contrario, observamos como cerraron filas, tanto el FA como los demás partidos del espectro parlamentario, en la sanción de la Ley de Riego, que privatiza y contamina las fuentes de agua. La Unidad Popular fue el único partido que votó a través de su diputado en contra de este proyecto, que está siendo objeto de una recolección de firmas para impulsar un referéndum por un amplio espectro de organizaciones populares.

Pero para que tanto los compañeros que proponen el voto NBA, como los compañeros frenteamplistas de izquierda puedan ver perspectivas políticas serias y se integren a la Unidad Popular, es necesario caracterizar correctamente al enemigo principal en esta etapa: El Imperialismo, la Oligarquía y sus expresiones políticas reaccionarias de la derecha que avanza en todo el continente.

Los gobiernos de derecha que sustituyeron gobiernos progresistas (ayudados por la falta de voluntad de estos gobiernos de afrontar políticas de cambios de carácter popular y antiimperialista) no generaron por su parte, ninguna “mejoría de condiciones para el crecimiento” ni de la izquierda, ni del movimiento obrero, ni del clasismo, ni de la economía. Por ahora, lo que sí trajeron fueron tarifazos, despidos, represión, cárcel y asesinatos para compañeros de la izquierda y el movimiento obrero.

Por eso, proponemos reagrupar a toda la izquierda antiimperialista en la Unidad Popular, pero para enfrentar al avance reaccionario y defender los intereses de nuestro pueblo trabajador.

Nuestro Método:

Consideramos que las diferencias expresadas deben dirimirse democráticamente por los votantes de la UP, donde se expresen públicamente todas sus corrientes internas.

No alcanza con discutir en un Encuentro de militantes, donde sólo se expresen públicamente las mayorías, porque estamos convencidos que estas diferencias solamente pueden contribuir a la unidad si se dirimen con discusión y militancia en las elecciones internas para fortalecer a la UP de cara a octubre, con un debate plural, democrático que genere un clima de apertura para nuevas incorporaciones, individuales y colectivas, necesarias para la Unidad de la Izquierda.

Para nosotros, este debate sobre la coyuntura regional es primordial y nos oponemos a cualquier intento por restarle importancia. Por esta razón, hemos decidido disputar la conducción política de la Unidad Popular con nuestra propia precandidatura a la Presidencia de la República de cara a las próximas elecciones internas de 2019.

 

IZQUIERDA UNIDA – Unidad Popular

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