Declaración

Tratados de ¿Libre Comercio?

La libertad de los monopolios

El “libre comercio” fue una utopía burguesa de la etapa revolucionaria anti-feudal de esa clase social, que como teoría fue aplastada frente a la realidad del Imperialismo como Fase Superior del Capitalismo.

La época del Imperialismo está caracterizada por el predominio económico de los MONOPOLIOS, que impiden cualquier tipo de posibilidad de “libre comercio”, operando activamente contra los capitales menores o sirviéndose pasivamente de la tendencia “natural” a la concentración monopólica del capital.

Durante esta etapa, dominada por los Monopolios Imperialistas es un error pensar que estos no responden a los intereses nacionales de las potencias. La reciprocidad entre las medidas gubernamentales de países como EEUU, Alemania, Francia, así como Rusia o China con los intereses de las burguesías locales echa por tierra que dichos capitales son de carácter transnacional o global, sino todo lo contrario.

El hecho de desconocer la adscripción NACIONAL de un determinado Monopolio Imperialista en nuestro país, sólo expresa el escaso desarrollo político y teórico de nuestras fuerzas antiimperialistas. Ignorarlo ha promovido que surjan tesis de adaptación a la ideología dominante, caracterizando esto como una expresión de la  “Globalización y disolución de los Estados Nacionales”, negando la caracterización de esta etapa como la del Imperialismo.

Desde este punto de vista hablar de Libre Comercio en un mundo signado por las potencias y los monopolios imperialistas encubre justamente un engaño pseudo-utópico, que está presente sólo en la mente de sus propagandistas. En este sentido, todos los medios de comunicación hegemónicos reproducen el discurso de los políticos oficialistas y opositores, afirmando que Uruguay debe integrarse al “Comercio Global” a través de la firma de Tratados de Libre Comercio con EE.UU., China, Rusia, Unión Europea, etc.

Se afirma por parte de estos representantes políticos que estos “Tratados” le permitirán a nuestro país desarrollar exportaciones y generar empleo. Como si las potencias imperialistas tuvieran una especial simpatía por Uruguay que las llevara a promover nuestro desarrollo económico sin ningún interés particular.

Estos tratados comerciales son de “ida y vuelta” generando una ficción de “igualdad”. ¿Qué “pie de igualdad” puede existir entre una potencia económica del mundo y Uruguay?

El único interés que puede existir por parte de una potencia para firmar un TLC con Uruguay es utilizarlo como Zona Franca para inundar a todo el MERCOSUR con la superproducción de sus Monopolios Imperialistas.

Pero los “representantes” políticos de los partidos mayoritarios de Uruguay se expresan como si esto no fuera a afectar en nada a nuestra economía.

Parece que se olvidaron del desastre que implicó la desindustrialización de nuestro país luego de firmar el “Tratado de Asunción” en la última década del siglo XX. Cientos de miles de trabajadores vieron pauperizadas sus condiciones de vida y luego de perder su trabajo en la industria sufrieron un exilio económico de generaciones, sólo comparable al de países que sufren conflictos bélicos, y en proporción a nuestra cantidad de población, peor que varios de estos países.

Esas son las consecuencias económicas del verso del “Libre Comercio” y la “globalización” en Uruguay, pero la mayoría de nuestros representantes políticos parece insistir en la total desprotección de nuestra industria.

Globalización y Trasnacionales

En términos coloquiales hablar de una empresa “multinacional” o “trasnacional” puede pretender señalar ingenuamente a una empresa cuya actividad trasciende las fronteras nacionales de un determinado país.

El problema surge cuando se pretende desvincular el capital monopólico imperialista de los estados imperialistas, con la intención de ocultar su rol en el marco de las disputas inter-imperialistas.

Cuando se oculta el carácter Nacional de la dependencia tras la teoría del “Capitalismo Dependiente”, también se niega la existencia de un SISTEMA IMPERIALISTA en el que disputan diversas potencias de primer y segundo orden, en el que las potencias oprimen Naciones a las que se les Impone la Dependencia.

Todo este Sistema Imperialista Mundial se oculta tras la mentira de un supuesto capitalismo Deforme, adaptado a la dependencia, incapaz de desarrollarse de ningún modo.

“…conviene dar una definición del imperialismo que contenga sus cinco rasgos fundamentales, a saber: 1) la concentración de la producción y del capital llega hasta un grado tan elevado de desarrollo, que crea los monopolios, los cuales desempeñan un papel decisivo en la vida económica; 2) la fusión del capital bancario con el industrial y la creación, en el terreno de este “capital financiero”, de la oligarquía financiera; 3) la exportación de capitales, a diferencia de la exportación de mercancías, adquiere una importancia particularmente grande; 4) se forman asociaciones internacionales monopolistas de capitalistas, las cuales se reparten el mundo, y 5) ha terminado el reparto territorial del mundo entre las potencias capitalistas más importantes. El imperialismo es el capitalismo en la fase de desarrollo en que ha tomado cuerpo la dominación de los monopolios y del capital financiero, ha adquirido señalada importancia la exportación de capitales, ha empezado el reparto del mundo por los trusts internacionales y ha terminado el reparto de toda la Tierra entre los países capitalistas más importantes.” [1]

Detrás de las categorías de “transnacional” o “multinacional” nunca se podría identificar la adscripción a una determinada POTENCIA IMPERIALISTA porque si una determinada fase de la cadena de producción se desarrolla en un país y otra en otro país, no podría existir tal adscripción.

Y aún mucho más etéreo es todo cuando una parte de la cadena de producción de la “multinacional” se desarrolla en una nación oprimida.

Este punto de vista se basa en las tesis posmodernas que niegan la relevancia de los Estados Nación respecto de la “economía” (término utilizado como generalización para no mencionar al sistema imperialista mundial).

En todo este esquema de razonamiento “global” posmoderno carece de importancia la sede de los bancos con los que estas empresas se financian, la nacionalidad de la mayoría de sus propietarios, o las Embajadas de qué Estado Nacional van a negociar con otros estados en nombre de sus intereses.

“Si fuera necesario dar una definición lo más breve posible del imperialismo, debería decirse que el imperialismo es la fase monopolista del capitalismo. Esa definición comprendería lo principal, pues, por una parte, el capital financiero es el capital bancario de algunos grandes bancos monopolistas fundido con el capital de las alianzas monopolistas de los industriales y, por otra, el reparto del mundo es el tránsito de la política colonial, que se extiende sin obstáculos a las regiones todavía no conquistadas por ninguna potencia capitalista, a la política colonial de dominación monopolista de los territorios del globo enteramente repartido.”[2]

Por eso, para caracterizar claramente la dependencia en nuestros países oprimidos de América Latina es necesario identificar la adscripción de los MONOPOLIOS IMPERIALISTAS con las POTENCIAS IMPERIALISTAS.

Entreverar la formación económico – social con la dependencia genera una doble confusión:

A-  Niega el carácter Político Nacional al que las potencias imperialistas someten a nuestros países.

B- Desvincula a los MONOPOLIOS IMPERIALISTAS de las POTENCIAS IMPERIALISTAS.

“El monopolio ha surgido de los bancos, los cuales, de modestas empresas intermediarias que eran antes, se han convertido en monopolistas del capital financiero. Tres o cinco grandes bancos de cualquiera de las naciones capitalistas más avanzadas han realizado la “unión personal” del capital industrial y bancario y han concentrado en sus manos sumas de miles y miles de millones, que constituyen la mayor parte de los capitales y de los ingresos monetarios de todo el país. La oligarquía financiera, que tiende una espesa red de relaciones de dependencia sobre todas las instituciones económicas y políticas de la sociedad burguesa contemporánea sin excepción: he aquí la manifestación más evidente de este monopolio.

El monopolio ha nacido de la política colonial. A los numerosos “viejos” motivos de la política colonial, el capital financiero ha añadido la lucha por las fuentes de materias primas, por la exportación de capital, por las “esferas de influencia”, esto es, las esferas de transacciones lucrativas, de concesiones, de beneficios monopolistas, etc. y, finalmente, por el territorio económico en general.

Los monopolios, la oligarquía, la tendencia a la dominación en vez de la tendencia a la libertad, la explotación de un número cada vez mayor de naciones pequeñas o débiles por un puñado de naciones riquísimas o muy fuertes: todo esto ha originado los rasgos distintivos del imperialismo que obligan a calificarlo de capitalismo parasitario o en estado de descomposición. Cada día se manifiesta con más relieve, como una de las tendencias del imperialismo, la formación de “Estados rentistas”, de Estados usureros, cuya burguesía vive cada día más a costa de la exportación de capitales y del “corte del cupón”. Sería un error creer que esta tendencia a la descomposición descarta el rápido crecimiento del capitalismo.

La obtención de elevadas ganancias monopolistas por los capitalistas de una de tantas ramas de la industria, de uno de tantos países, etc., les brinda la posibilidad económica de sobornar a ciertos sectores obreros, y, temporalmente, a una minoría bastante considerable de estos últimos, atrayéndolos al lado de la burguesía de dicha rama o de dicha nación, contra todos los demás. El acentuado antagonismo de las naciones imperialistas en torno al reparto del mundo ahonda esa tendencia.”[3]

La libertad a la que refiere el título de Tratados de Libre Comercio, es la libertad de los monopolios para someter a las naciones dependientes del imperialismo.

¿Monopolios imperialistas “buenos”?

Las asimetrías planteadas en la firma de un TLC (cualquiera sea el país), establece un conjunto de perjuicios económicos que impactan directamente en la estructura productiva y comercial de Uruguay:

  • Perjudica directamente a la producción nacional.
  • Limita la producción agraria, pues en muchas instancias se venden o se intercambian patentes de investigaciones, granos, etc. Forzando a que los pequeños productores deban recurrir a la compra de semillas a precios elevados o directamente limitar la producción de esos cultivos.
  • Genera dependencia en la elaboración y creación de conocimiento original.

Hay que tener en cuenta que en el primer gobierno de Vázquez ya hubo un debate en torno al fallido TLC con los EE.UU. y hace unos meses hubo un Plenario del Frente Amplio que rechazó sumarse al TISA, disposición que liberalizaba todo lo relacionado con SERVICIOS. Es decir, se ABRÍA el Uruguay a recibir más servicios del exterior, a liberalizar las compras estatales.

¿Por qué no hay un Gargano oponiéndose al Tratado de Libre Comercio con China? ¿Por qué es más fácil para el Frente Amplio firmar este TLC que uno con EE.UU.?

Es más fácil políticamente porque para los sectores que integran el Frente Amplio no hay necesidad de dar respuesta al problema del imperialismo y la dependencia nacional, ya que a nivel de masas, a la única potencia mundial que se identifica con el imperialismo es a Estados Unidos. Aunque esto sea un error, los costos políticos a pagar son menores.

¿Esto quiere decir que EE.UU. haya dejado de ser la potencia hegemónica en el Uruguay, y que China haya pasado a ser la principal potencia imperialista respecto a nuestro país?

No, porque el Uruguay integra el Mercosur[4] y la OEA; y en el contexto general de América Latina, Estados Unidos sigue siendo la potencia imperialista hegemónica, tanto así que en su debate político público, el tratamiento de los problemas de América Latina sigue siendo el del “patio trasero”.

Los organismos multilaterales de crédito (FMI, BID, Banco Mundial) que poseen los títulos de la deuda de América Latina responden al capital financiero yanqui.

Si bien hay algunas pocas bases militares de otras potencias imperialistas[5], no se puede comparar con las decenas de bases que tienen las Fuerzas Armadas de Estados Unidos en nuestro continente.

En Haití, incluso, los ejércitos de países latinoamericanos cumplen una función de gendarme, haciéndole los mandados a Estados Unidos.

Rusia o China no podrían hacerle un bloqueo (embargo comercial) a Cuba; EEUU sí por su condición de potencia hegemónica en la región.

La OEA ha seguido siendo el ministerio de colonias de Estados Unidos, a pesar de las expectativas que tuvieron ciertos progresistas con Almagro.

Estados Unidos ha mantenido su influencia en la política de los países latinoamericanos, con la financiación estadounidense en la oposición golpista de Venezuela, las posiciones abiertamente pro norteamericanas de Macri en Argentina, y como se ha revelado recientemente[6], el pasado de agente de la CIA de Michel Temer, quien tiene comprometido con Estados Unidos la entrega de Petrobras.

En nuestro país, durante las primeras décadas del siglo XX, comenzó la sustitución gradual del imperialismo inglés como potencia hegemónica por el imperialismo estadounidense, vinculándose ésto en la mayor autonomía nacional que alcanzaron los gobiernos batllistas.

Durante la Guerra Fría, la URSS no dedicó tanto esfuerzo económico a disputar la hegemonía en Uruguay a Estados Unidos, como sí hizo en Argentina y otros países de latinoamérica.

En la última crisis, fue el gobierno de Estados Unidos el que salvó al de Jorge Batlle, adelantando los préstamos del FMI para que éste no cayera.

Hoy en día, el rol político de la Embajada estadounidense se sigue destacando, incluso durante los gobiernos del Frente Amplio, que antes de alcanzar la presidencia, había tenido una moderada retórica antiyanqui.

La simpatía abierta de Tabaré Vázquez, el nombramiento de Astori como Ministro de Economía en Washington antes de asumir el primer gobierno, la intención de firmar un TLC con el gobierno de Bush, y hasta la admisión del pedido de apoyo yanqui en el diferendo con la Argentina sobre la instalación de las plantas de celulosa muestran que la relación entre nuestro país y EE.UU. no ha cambiado en lo sustancial, respecto de los gobiernos anteriores.

El traslado de la discusión al Parlamento

Aunque comprendamos el carácter hegemónico de las posiciones que criticamos más arriba, desde la izquierda no debemos pensar en estos problemas como si el debate fuera entre “el diputado de la izquierda contra los otros 98 del imperialismo”.

El ministro de Relaciones Exteriores Rodolfo Nin Novoa anunció públicamente que no está dispuesto a correr el riesgo de sufrir otra derrota como la que sufrió con el TISA en el Plenario del Frente Amplio, donde la correlación de fuerzas es distinta a la de la bancada parlamentaria. A partir de ahora todos los TLC van a ir directo al Parlamento.

Como ya explicamos en nuestro artículo ¿Novick y Vázquez? Los recursos políticos para mantener un gobierno[7] el gobierno puede manejar la sustitución de los votos de algún sector del Frente Amplio que no esté dispuesto a avalar los TLC con otros sectores del sistema político.

Pero aquí surge otro problema que el gobierno entiende con mucha claridad, la ruptura de la disciplina partidaria de la bancada oficialista en este tema puede abrir un panorama demasiado auspicioso para que la oposición le haga pagar costos políticos demasiado altos.

A su vez a la interna de los sectores del gobierno que tienen un fuerte basamento sindical, es la propia “disciplina partidaria” la que implica costos políticos elevadísimos.

Por eso nosotros nos hemos esforzado en explicar que eso que en el Frente Amplio llaman “disciplina partidaria” es en realidad una DISCIPLINA REACCIONARIA que siempre opera a favor de lo más retardatario de la política económica del astorismo, y cuando se quiere aplicar para la izquierda se rompe sin mayores consecuencias, como con la Ley de Impunidad o el presupuesto de las FF.AA.

No es la primera vez que nuestro pueblo va a enfrentar un ajuste

Hay que aprender de la experiencia.

Para enfrentar con eficacia lo que se viene con los TLC hay que sintetizar la experiencia de lucha de nuestro pueblo en los años inmediatamente posteriores a la firma del Tratado de Asunción que fundó el MERCOSUR sobre la base del 4+1 con los EE.UU.

Los hechos más recordados fueron los vinculados a la campaña contra las privatizaciones de las Empresas Públicas que terminó con el triunfo del Plebiscito de 1992, pero al año siguiente vino la huelga de 83 días en la construcción, paralelamente la resistencia estudiantil a los Planes del BID para la enseñanza que en el 96 se sintetizaron en la Reforma Rama. Pero antes en 1994, hubo tres hechos políticos importantísimos: la represión en el hospital Filtro, la derrota de casi todo el sistema político (los 3 partidos de acuerdo) en el plebiscito de la “mini-reforma” y el “triple empate” en las Elecciones Nacionales de ese año.

La simple enumeración de hechos retrotraen al clima represivo que se vivió durante el gobierno de Lacalle padre, porque ninguna de sus contra-reformas reaccionarias fueron impuestas pacíficamente y sin oposición, en todas ellas hubo Resistencia y Represión.

El arriba nervioso

En los partidos mayoritarios hay un consenso general para marchar hacia ese lado, pero el debate que todavía tienen es quién y cómo hay que hacerlo. Particularmente dentro del Frente Amplio hay quienes consideran que hay que empezar ahora para demostrar antes de las elecciones que “se puede”, otros prefieren no pagar “los costos” antes de las elecciones y “diferirlos” al próximo gobierno; el problema es que tres años de “hacer la plancha” puede ser demasiado.

La Oligarquía tiene claro que -a más tardar- el próximo gobierno debe ser totalmente Neoliberal al peor estilo Lacalle-Nacho de Posadas-Gianolla. La pregunta del millón es: ¿los viejos partidos tradicionales de la derecha tienen los Recursos Políticos como para llevar adelante un gobierno de esas características?

En caso contrario ¿hay condiciones para romper al Frente Amplio por Derecha y armar una “gran coalición” a la europea?

El abajo…

Frente a cualquiera de las alternativas que maneja la oligarquía nuestro pueblo necesita la Unidad de la Izquierda; la Izquierda que todavía apuesta al “mal menor” dentro del Frente Amplio y la de TODOS los que hemos roto con el Frente Amplio.

En otras notas hemos explicados detalladamente las razones electorales por las cuales hay que Reagrupar a la Izquierda[8] para enfrentar la Reacción Derechista que se está imponiendo en toda América Latina. Pero si pretendemos enfrentar exitosamente una ofensiva neoliberal en Uruguay como la que ya se está aplicando en Argentina y Brasil, TAMBIÉN necesitamos Reagrupar a la Izquierda para darle perspectiva política a la Lucha Popular.

Para muestra basta un botón: En 1992 hubiera sido IMPOSIBLE derrotar la privatización de las Empresas Públicas con el estado actual de división, dispersión y desmoralización de la militancia de Izquierda. Cualquiera que compare las dos situaciones puede arribar a la misma conclusión.

Comerciar no es lo mismo que “libre comercio”

Uruguay tiene una tradición de comercio exterior que precede a la constitución misma del Estado. Hoy los medios hegemónicos pretenden instalar como idea incuestionable que “no hay más remedio” que integrarse ordenadamente a la “globalización” firmando Tratados de Libre Comercio.

El “libre comercio” ha demostrado ser un fracaso para nuestros países, porque esa “libertad” no para es la producción Nacional sino para los Monopolios Imperialistas.

Todo lo que en algún momento de nuestra historia ha favorecido a la economía nacional fue en el sentido contrario a lo que los neoliberales llaman “libre comercio”.

Las empresas monopólicas propietarias de los medios masivos de comunicación hoy son protagonistas en enmascarar como ciencia la ideología dominante. Por ejemplo llevan a la TV economistas neoliberales a sueldo de las “empresas consultoras” a explicar que todos nos vamos a morir de hambre si no firmamos TLC con la mayor cantidad de países del mundo posible.

¿Alguien vió a alguno de los periodistas que entrevistan a estos “economistas objetivos y desideologizados” preguntarles cual es el Negocio que hacen estas Empresas Consultoras que les pagan el sueldo para que vayan a explicar como funciona la economía a la TV?

Parte del trabajo de estas Empresas Consultoras es OPERAR POLÍTICAMENTE en los Medios de Comunicación para incidir en la “opinión pública” a favor de los intereses económicos de sus clientes. Sus clientes son los Monopolios Imperialistas que necesitan que nuestros países eliminen cualquier norma de protección de la Industria Nacional.

Como dice el compañero Julio de Lallana en su artículo titulado “Qué es esto de los TLC?”:

“COMERCIAR, se puede considerar que aún somos libres. Siendo DIGNOS, podemos elegir qué comprar. Proteger, nuestra producción y planificar el comercio exterior y nuestra economía.

Firmar tratados de libre comercio, te obligan a abrir nuestros mercados a sus producciones. Te obligan a COMPETIR.

Son las políticas, del zorro en el gallinero, del tiburón y la sardina.

Los PAÍSES RICOS Y PODEROSOS, ya no quieren comerciar, quieren inundarte con sus productos.

Saben que son más fuertes, y a ellos, les sirve “competir”. Te convidan a bailar, lo que a ellos los beneficia. Hay capacidad mundial para producir para el doble o más, de la población planetaria. Aparte, las mejores tecnologías en productividad (no en calidad) y el uso de mano de obra semi esclava. El traslado, la LOGÍSTICA, la han minimizado, en sus costos.”[9]

 

[1] El imperialismo, fase peculiar del capitalismo. “El imperialismo, fase superior del capitalismo.” Edición  española  de  las Obras Escogidas de Lenin, en dos tomos, publicadas por Ediciones  en  Lenguas  Extranjeras  de  Moscú,  1948.

[2] El imperialismo, fase peculiar del capitalismo. “El imperialismo, fase superior del capitalismo”. Edición  española  de  las Obras Escogidas de Lenin, en dos tomos, publicadas por Ediciones  en  Lenguas  Extranjeras  de  Moscú,  1948.

[3] El lugar histórico del imperialismo. “El imperialismo, fase superior del capitalismo”. Edición  española  de  las Obras Escogidas de Lenin, en dos tomos, publicadas por Ediciones  en  Lenguas  Extranjeras  de  Moscú,  1948.

[4] Hay que tener en cuenta que el Tratado de Asunción salió con el 4+1 con Estados Unidos.

[5] http://www.serpajchile.cl/web/2015/07/03/conoce-las-bases-militares-presentes-en-america-latina/

[6] Cables diplomáticos publicados por Wikileaks. Ver La Jornada (México): http://www.jornada.unam.mx/2016/05/14/mundo/017n2mun

[7] http://avanzarmontevideo.org.uy/2016/10/08/novick-vazquez-los-recursos-politicos-mantener-gobierno/

[8] http://avanzarmontevideo.org.uy/2016/09/30/reagrupar-a-la-izquierda-para-enfrentar-a-la-reaccion-derechista/

[9] Lallana, Julio. Qué es esto de los TLC? en AVANZA, no 240.