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¿Novick y Vázquez? Los recursos políticos para mantener un gobierno.

¿Novick y Vázquez?

Los recursos políticos para mantener un gobierno.

La principal debilidad de los partidos de la oposición derechista es su fragmentación y su principal fortaleza la tendencia regional a la restauración de gobiernos derechistas. Esta tendencia se ha reforzado más de lo esperado y ha generado la necesidad de iniciativas por parte del gobierno.

Comprendiendo estos hechos Tabaré Vázquez le otorga reconocimiento como “Partido Político” de oposición a Edgardo Novick para potenciar la principal debilidad mencionada.

Además el estilo de confrontación de Novick resalta por contraste con el estilo “moderado y razonable” de la mayoría frenteamplista cumpliendo dos funciones favorables al Frente Amplio:

  1. Generando condiciones políticas favorables para que el Frente Amplio pueda retener al electorado ideológicamente centrista; y
  2. restándole electorado ideológicamente derechista a los partidos tradicionales como ocurrió en las elecciones municipales de Montevideo el año pasado.

El centrismo busca polarizar con la derecha para anular todo posible surgimiento de la izquierda

Durante años el kirchnerismo tuvo un comportamiento similar con Macri, llegando a asistir con sus votos al PRO en la legislatura porteña bajo el supuesto “politológico” de que Macri era demasiado “impresentablemente derechista” como para ganar una elección nacional. Pero Argentina terminó rompiendo el “derechómetro” de los politólogos kirchneristas.

Hace unos meses la lógica de administración de recursos políticos hacía pensar a algunos analistas argentinos que Macri no podría hacer cambios sustanciales respecto del gobierno kirchnerista. Creían que si lo intentaba ponía en riesgo su propio gobierno.

Hoy ya no se atreven a hacer ese tipo de afirmaciones con tanta seguridad porque Macri no sólo impuso tarifazos, despidos y recortes salariales, sino que además compró a varios legisladores  gobernadores peronistas (incluidos ex-kirchneristas) y dirigentes sindicales, fortaleciendo su gobierno no sólo en las instituciones estatales, sino también en la calle.

Por ahora los de comprar legisladores y algún alcalde (el de Soca en Canelones por ejemplo) suena muy parecido a lo que está haciendo -a mucho menor escala- aquí Edgardo Novick.

Desde que Novick “presentó en sociedad” las incorporaciones a su “equipo” del diputado ex-blanco Daniel Peña, su agrupación en Canelones y la del ex-candidato a Intendente de Montevideo Javier de Haedo, varios medios de comunicación comenzaron a hacer correr el rumor sobre posibles “nuevas incorporaciones”.

Entre estas posibles “nuevas incorporaciones” al equipo de Novick se comenzó a mencionar el nombre de Diputado frenteamplista Gonzalo Mujica. De hacerse efectiva, dicha incorporación haría perder la mayoría parlamentaria al Frente Amplio.

Dicha pérdida ¿podría producir una crisis política en Uruguay?

No necesariamente, ya que el gobierno de Vázquez aún cuenta con amplios “recursos políticos” para recomponer la mayoría parlamentaria incorporando al gobierno al centrista Partido Independiente (autodefinido ideológicamente como socialdemócrata).

Pero aún si la teoría elaborada por Heber Gatto sobre el Partido “bisagra” (entre la derecha y la izquierda) que hizo romper a Hugo Batalla con el Frente Amplio, luego sostuvo la candidatura presidencial de Rafael Michelini con el “Nuevo espacio” durante las elecciones de 1994 y 1999, y aún sostiene como continuidad histórica al Partido independiente, sobrevaluara excesivamente el precio de sus escaños, Vázquez continuaría teniendo opciones para recomponer la mayoría.

Entre estas opciones también está la que utilizaba el batllismo a mediados del siglo pasado cuando no lograba acuerdos a la interna del Partido Colorado: la de los “blancos baratos” (no herreristas).

La crisis del liderazgo de Jorge Larrañaga en el sector centrista del Partido Blanco, no sólo se manifiesta en la ruptura de Peña o el fortalecimiento de la agrupación centro-derechista de Verónica Alonso, sino que además se manifiesta con la búsqueda de nuevos liderazgos entre los intendentes “wilsonistas” del interior y los diputados de sus respectivos departamentos.

Allí también hay permanente “disposición a colaborar con el gobierno” a cambio de pocos “recursos políticos”.

Como dijo el ex-dirigente Tupamaro Julio Marenales “Hacemos un batllismo de tono menor” refiriéndose a los contenidos en la gestión de gobierno del Frente Amplio (http://www.ultimasnoticias.com.uy/hemeroteca/160910/prints/act03.html).

Ahora también comenzamos a ver “batllismo de tono menor” en la metodología de construcción política de poder de los principales dirigentes del Frente Amplio, para mantenerse en el gobierno. Los mismos métodos que también fracasaron en el viejo Partido Colorado.

La única coalición de organizaciones de izquierda capaz de funcionar como polo de atracción para el reagrupamiento de la izquierda es la Unidad Popular.

Porque esta es la organización política que contiene la mayor cantidad de agrupaciones y militantes que asumen la tradición de la izquierda uruguaya del siglo XX. Esta organización debe reagrupar a quienes están rompiendo por izquierda con el Frente Amplio, ofreciéndoles perspectiva política y evitando su derechización por efecto de la despolitización.